Capitulo 2. Amanecer lluvioso

El sol amaneció entre nubarrones, nada extraño en este tiempo. Me asome
por la ventana, para ver si habia algun mosntruo por los alrededores.
Nada a  la vista. Aún no podia continuar mi camino, la lluvia
torrencial de estas fechas no era buen compañera de viaje, y decidi
quedarme en esta casa un tiempo, la despensa estaba bien aprovisionada
y tenian agua..digamos que estaria a salvo durante unos dias sino
aparecia ninguno de esos muertos buscando su racion del dia, lo unico
que tenia que hacer era pasar desapercibida.
   Inconscientemente,
me lleve la mano al bolsillo, donde guardaba mi mayor tesoro, el unico
hilo que me ataba a la cordura, aquella foto, lo único que pude
llevarme de lo que fue mi casa, y ahora es la tumba…de él, y la
mia…En aquella foto se veian los rostros sonrientes de mi familia, y
de él, pero ahora no estaban, ninguno estaba a mi lado, no lo habian
conseguido, y quizas fuera mejor asi, ¿que vida nos espera rodeados de
muerte?, intente desechar aquel pensamiento de mi cabeza, aún hay
esperanza, siempre intentaba decirme eso cuando las cosas se torcían.
Solo que en este caso, en este caso era diferente.
Supongo que en la
relativa tranquilidad de aquel improvisado refugió, caí en la cuenta de
que aún llevaba puestas las ropas de aquel dia, el último día, roñosas
y sucias por el largo camino, con la sangre reseca que aún parecia oler
a él, y me sentí tremendamente sucia y cansada, como si las ropas
pesaran una tonelada.
Necesitaba un baño de agua caliente, ropa
limpia, dspertar de esta pesadilla, apagar el despertador de un golpe,
tomar mi café y mi cigarro de por la mañana, salir corriendo la
trabajo, verlo a el, llamar por telefono, todo lo que la muerte se
habia llevado, una muerte que por lo visto,sentia curiosidad por saber
lo que era la vida..la vida en muerte. Paradojico.
 Subi al piso de
arriba, alli se encontraban los dormitorios, entre en el principal,
tenia que buscar algo de ropa.Encontré unos vaqueros y un jersey, bien,
me quedarían un poco grandes, pero menos es nada.Necesitaba arrancarme
esas ropas que olian a muerte y dolor.

    Estaba empezando a
hablar en voz alta conmigo misma y cada palabra que retumbamba entre
aquellas cuatro paredes me hacia daño. El sonido de mi propia voz se me
antojaba extraño entre aquel silencio reinante en toda la casa.

   Con
mucha paciencia me puse a limpiarme la mugre y el polvo acumulados en
mi cuerpo, ya ni sabia el color que tenia mi piel, ni reconocia mi
rostro en el espejo. Tenia el pelo lleno de barro, pensé en cortarmelo,
pero no, a el le gustaba verme con el largo, y le prometi no volver a
cortarmelo, siempre me daban arrebatos estupidos cuando me levantada
con los dos pies de la cama, y depende del dia, me daba por ir a la
peluqueria a hacerme alguna chapuza que incluyese un corte raro de
pelo, me di cuenta de lo que simple que habia sido, o de lo simples que
eramos los seres humanos en nuestra vida diaria, pero echaba de menos
esa vida. La tranquilidad de saber que podia salir a comprar el pan
como todos los dias, sin necesidad de arriesgar la vida por una lata de
sardinas.

   Despues de asearme y de vestirme con aquellas ropas
“prestadas” por la anterior inquilina, dudo mucho de que me reclamase
algo o entrase en cualquier momento por la puerta amenazandome con
llamar a la policia por allanamiento de morada, baje a la cocina para
buscar algo de comer, bien, de primero sopa y de segundo una lata de
atún, de postre melocotón en almibar, otra cosa no, pero la despensa
estaba bien surtida de todo tipo de latas y de conservas, tambien de
zumos y de botellas de agua. Algo bueno entre tanta mierda. No se si mi
suerte estaria cambiando, pero tampoco queria tentarla, asi que me comi
lo que encontre sumida en el más profundo silencio. Comi de pie sobre
la repisa de la cocina, no queria profanar aquella mesa puesta y
abandonada, como si me invadiese el temor a perder algo de la poca
cotidianidad que aquello ofrecia.

   Despues de aquella comida,
que sin duda mi cuerpo agradeció, me puse a revisar todo lo que llevaba
en la mochila, lo primero que encontre fue las llaves de mi casa, ni
siquiera se en que momento las meti alli, como si las fuera a
necesitar, como si en cualquier momento despertara de esta pesadilla y
me fuera de vuelta al hogar, esperando entrar por la puerta y descubrir
que todo habia sido un mal sueño, no las tire, las volvi a dejar dentro
de la mochila, en lo mas profundo, como un amuleto, como si tenerlas me
recordaran que una vez tuve una vida.
Tenia varias chocolatinas
aplastadas , las retire y las deje en una mesilla, habia metido una
pequeña linterna a la que apenas le quedaban fuerzas en las pilas,
tendria que buscar por la casa a ver si encontraba alguna, encontre un
par de mecheros más, y otro de los cuchillos.
Me los habia regalado
mi hermano, se los pedi para mi colección,  y él me los habia comprado,
esperaba darme una sorpresa, siempre lo hacia, muy a regañadientes,
pero era mi hermano, me entendia por mucho que dijera que estaba loca,
que no era de este planeta..y los encontre cuando fui a buscarlos,
antes de descubrir que ya no seguirian a mi lado en mi camino. ¿por que
yo si fui capaz?¿por que sobrevivi? Que caprichoso que era el destido
cuando jugaba a los dados, que caprichoso y cruel.

3 comentarios to “Capitulo 2. Amanecer lluvioso”

  1. lucía Says:

    pues no, es un capitulo propio, que si se lee el titulo completo se puede comprender….no es amanecer, es amanecer lluvioso..

  2. aam nada k comentar ja

  3. ALlyson Says:

    amm no esta complatoo

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