Capitulo 5. Melodias.

Desperté con resaca y tirada en el sofa, la botella vacia habia caido
al suelo y alli se encontraba, inerte, inmovil, recordandome la noche
anterior. Me incorpore como pude, la cabeza me iba a estallar y notaba
dolor en el brazo. Me lo mire, estaba amoratado por el pellizco, ya me
iba situando, mi baile con la locura de la noche anterior. Sentia
escalofrios y estaba enfadada conmigo misma, me sentia incapaz de
vovler a mirarme en aquel espejo. No me gustaba el reflejo que veia, no
me gustaba en lo que me estaba convirtiendo, no me gustaba la soledad.
Aun
no podia salir de aquella casa, no hasta que cambiara el tiempo y
tubiera al menos una posibilidad, ademas, debia encontrar algún
vehiculo para alejarme de alli, para ir a cualquier parte, debia de
encontrar alguien vivo, alguien con quien por lo menos hablar, sin
sentir que cada palabra que brotaba por mi quebrada garganta retumbaba
en mi pecho haciendome daño.

No tenia nada que hacer, nada,
excepto huir, y planificar esa huida, sin mirar atras, debia arrancar
ese dolor del pecho, hacermelo tragar, impedir que mis ojos derramaran
más lágrimas…debia olvidar…pero ¿que hacer cuando el olvido está
tan lleno de memoria?

…eres fuerte…

– Lo soy-
me dije a mi misma- Soy una maldita zorra que ha conseguido sobrevivir
desde que todo esto empezo, un hija de perra con suerte que con sus
propias manos tuvo que quitar la vida a quien más que queria…hubiera
sido más facil apretar dos veces aquel gatillo, reunirme junto a él en
su sueño eterno como Julieta con su romeo. Pero tambien soy una
cobarde, una cobarde por huir y no hacer aquello por una estupida
promesa., porque aquel último dia vi en sus ojos esa fuerza que a mi me
faltaba.

En aquel momento me levante de golpe de aquel sucio
sofa, empeze a dar vueltas por aquel salón sin saber que hacer,
necesitaba centrarme, despejarme un poco…gritar!!!

Joder,
cuanto me apetecia gritar, aun a riesgo de que más de esos seres
aparecieran por aqui, sin duda tenia ganas de matarlos a todos…a
todos los que se encontrasen en mi camino…odio….que bien y que
dulce sabe el odio cuando empuñas un arma y saboreas la venganza…eso
era lo que iba a hacer, vengarme de mi familia, vengarme de mi
amor…venganza, por mi misma…
Tenia que encontrar un vehiculo,
cargarlo con lo necesario y seguir al norte, buscando mi
norte..buscando el sentido a todo esto..buscando respuestas..o quizas,
en busca de la muerte, que tanto me estaba esquivando.

De
repente, vi en el suelo un pequeño reflejo en una esquina, me acerque a
mirarlo, y descubri una pequeña cajita de música, la cogi entre mis
amnos y vi aquella inscripcion en la tapa:

"A Inés, porque tu sonrisa es luz para nuestros ojos"
y debajo, una fecha, la fecha de hacia un mes y al lado "felicidades"

La abrí y de repente, una bailarina empezó a moverse mecida por los acordes de una dulce y triste cancion.

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