Capitulo 9. Caminando por el infierno

Aquel ser detuvo su caminar, desde la ventana parecia como si quisiera
olfatear el aire, como si rastreara la presencia de algún ser vivo, yo.
Tenia
que controlar mi rabia, mi odio, mi dolor, mis ganas de rebanarle la
cabeza, de volver a sentir la explosion de adrenalina recorrer mi
cuerpo al empuñar mis uchillos, mis fieles y únicos compañeros.
Sentia
como pesaban en sus fundas, mi cabeza daba vueltas, mi cuerpo luchaba
por controlar sus instintos y tuve que apartar la vista y morderme los
labios hasta hacerlos sangrar. Le di un puñetazo a la pared y el dolor
me hizo abrir los ojos a la realidad.
Tan solo fue un minuto el que
aparte la vista y cuando volvi a mirar por la ventana, esta vez un poco
más calmada, los vi, un grupo reducido de esos monstruos, no serian mas
de 15, acercandose por la calle.

-mierda! JODER! JODER! JODER! CABRONES!

Mis
cuchillos no serían un arma eficaz contra todo aquel grupo y casi no
tenia municion, no podia ni malgastarla con mi pésima punteria y queria
guardar alguna bala para mi, para cuando tuviera el valor de romper
aquella promesa.
No sabia que hacer, pero lo unico que queria era
salir de aqui, seguir mi camino, pero tenia que matarlos a todos.
Saldar una pequeña parte de mi deuda, no descansaria hasta ver todos
aquellos putrefactos cuerpos tiñiendo de rojo el asfalto de aquella
carretera.No podia irme de alli sin hacer eso, me daba igual matar o
morir en el intento, solo queria quitarlos de mi vista, acabar con
ellos y no para darles su merecido descanso, no, no pensaba en eso.
Realmente no se si pensaba o no, la rabia no me dejaba…matarlos a
todos, sin importar quienes fueron, ellos eran los culpables de todo,
ellos me quitaron lo único que me importaba.

Me enfunde mi
mochila ya preparada desde hacia tiempo y me fuí al garaje, tenia que
pensar algo rapido ya, aquellos hijos de puta no tardarian en reparar
en mi presencia y con toda seguridad yo les ayudaria a ello. Yo les
enseñaria el camino, vendrian a mi y se encontrarian una sorpresa, para
nada queria acabar siendo la comida de esos hijos de puta, ellos serían
mi presa ahora. Es la hora de la caza.

Necesitaba algo mas
contundente  contra todo aquel grupo, ¡pero ya!,…y mis ojos recayeron
en las latas de gasolina,  y una sonrisa ilumino mi rostro, ahora el
rostro de la locura. Podia quemarlos a todos, el fuego purificador, que
las llamas devoraran sus cuerpos muertos. Un baile en el infierno, no
estaba nada mal y yo sería quien guiase a la orquesta  esta tarde.

Sin
pensarmelo dos veces agarré los bidones y les quité la tapa, volvi a
subir al salon y comenze a salpicar los sofas polvorientos, los
muebles, luego continue con la cocina y subi al piso superior. subía
las escaleras de 2 en dos, como si me fuera la vida por llegar a
aquella habitación donde antes me habia negado a entrar. Sentia mi
respiracion agitada y el corazon saliendose del pecho, ni siquiera
pensaba en lo que estaba haciendo, solo me sentia bien, terriblemente
bien y con unas fuerzas renovadas. Incluso comence a tararear una
cancion mientras reia.

De un puntapie abrí la puerta , vi
aquellas fotos pegadas en la pared, la estanteria llena de muñecas con
la mirada fija en mi, temerosas, como sabiendo lo que iba a suceder a
continuación. Me acerque a ellas, y las tire por el suelo, arranqué las
sabanas de la cama, abrí todos los cajones y los lancé contra la pared
y de repente, encima de la mesa del escritorio vi aquel diario
abierto…mis ojos se posaron en las páginas abiertas, se sumergieron
en la inocencia de aquellas palabras caidas en el olvido…

Las
lágrimas luchaban por salir, pero mi rabia era mas poderosa se habia
adueñado de mis acciones, despues de leer aquel último pensamiento
escrito por la niña que yo habia matado, tire el diario contra la
ventana haciendo estallar el cristal en mil pedazos, tras el diario fue
todo aquello que caia en mis manos, y me puse a chillar:

– ¡¡¡hijos de puta, CABRONES, mal nacidos…quereis comer, VENIR AQUI DESGRACIADOS, si teneis cojones, atreveros.!!!! ..

Y
todos aquellos cuerpos desviaron su mirada sangrienta en la direccion
donde me encontraba, y lentamente comenzaron a caminar hacia la casa.

Baje corriendo al salón y abrí la puerta de la casa, les chillaba como loca, les insultaba..

-BASTARDOS, hijos de puta, ¡lo vais a lamentar!

 y
me dirigi hacia las escaleras esperando que fueran entrando poco a
poco, movi un par de mesas y unas cuantas sillas intentando bloquear el
acceso cuando esos asquerosos llegaran hasta mi altura…y no tardaron
mucho, o yo habia calculado mal o aquellos cadaveres andantes,
instigados por mi presencia habian acelerado el paso apretujandose
contra la puerta luchando por ser los primeros en entrar…y alli
estaba yo preparada para recibirlos, con el mechero en la mano y
controlando mi mano temblorosa, intentado controlar mi respiracion,
uno, dos, un poco mas, acercaros un poco más, veia desde los escalones
aquellos rostros blanquecinos, veia aquellas heridas mortales, en cara,
brazos, cuello, uno arrastraba su pierna contra el suelo del piso,
tambaleandose en cada paso, sentia en mi boca el sabor de la sangre, de
mi propia sangre, me estaba mordiendo el labio otra vez, tres, cuatro,
se acercaban cada vez más,  ya habian llegado a la pequeña barricada,
aquellos gemidos era el desafinado canto de la muerte, me palpitaba la
sien, notaba el sudor resbalar por mi cara, aún no, espera un poco mas,
cinco, seis, estaban entrando todos…

-¡venid a mi cabrones,
venid, me arrebatasteis todo hijos de puta, pagareis por ello,acabaré
con todos! ¡¿ quereis arder en el infierno?! ¡yo ya estoy caminando por
él!

les chillaba mientras encendia el mechero, mientras pendria
aquel jirón de mi propia ropa embutido ahora dentro del bidon de
gasolina que tenia al lado, mientras lo lanzaba en medio del salón,
mientras corria escaleras arriba.

El humo comenzaba a inundar
toda la casa y el calor se notaba hasta en la habitacion donde me
encontraba, abrí la ventana y salte al pequeño balcón con la intencion
de saltar desde alli a la calle. Los gemidos se intensificaron, no
sabria definir si eran de dolor o por no poder alacanzar a su presa,
pero un olor a carne quemada comenzo a llegar hasta mi, las llamas lo
consumirian todo en poco tiempo y yo tenia que salir de alli ya,  no
sentia ni miedo, ni razonaba…solo…salté…..

Al llegar al
suelo solté un alarido de dolor, ¡JODER! el puto tobillo, sentia como
si me huberan clavado alfileres en el y por un momento se me nubló la
vista, el humo y las llamas cada vez eran más intensos y yo estaba
demasiado cerca , tenia que moverme ya, intentar levantarme pese al
dolor, despejarme y salir corriendo, me incorporé como pude, Joder! el
dolor era insoportable, habia calculado mal y estaba pagando las
consecuencias de mis errores, unos errores que no me podia permitir,
que estupida habia sido, pero ya era tarde para pensar en eso, tenia
que llegar hasta la moto y alejarme de aquella casa devorada por las
llamas, y fue al incorporarme cuando note que me agarraban del pelo.

Una respuesta to “Capitulo 9. Caminando por el infierno”

  1. jo tia esta super bien, pero que intriga x dios, kien le agarra del pelo!!! como nos dejas asi, kiero mas!!!!!!!!!!

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